¿Lo barato sale caro? Las desventajas de no tener una planta laboral bilingüe

Como empresa, todos quieren ganancias significativas y gastar lo menos posible. Si te ofrecen un empleado que trabaja una jornada completa por una fracción del precio promedio del mercado, que puede llevar a cabo su trabajo en tiempo y forma y que dispone de las mejores aptitudes, te diré que lo que te están ofreciendo es, nada más y nada menos que…  ¡un robot!

Tanto los empleados que trabajan sin esperar nada más allá de su pago como los jefes que buscan ganar lo máximo y pagar lo menos posible pertenecen al mundo de las caricaturas. Hoy sabemos que el éxito radica en administrar de manera eficiente nuestro dinero, y que el mundo le pertenece, no a quien no gasta, sino a quien invierte de manera inteligente.

Tu capital humano es la carta más valiosa que puedes usar.

 Recuerda: el valor de un trabajador no sólo se mide a través de sus capacidades en el presente, sino también a través del beneficio futuro que dicho trabajador podría generar. Naturalmente, esto nos dice que un trabajador joven podría tener un lifetime value más atractivo, pero lo que muchas empresas no logran ver es que el valor que un trabajador podría generar varía enormemente dependiendo de su grado de capacitación. Esto quiere decir que la preparación, el coaching y el entrenamiento pueden hacer que un trabajador genere un valor mucho mayor al que podría generar sólo a través de su “experiencia”.

De todo aquello que constituye a la empresa, el trabajador es lo más importante, ya que éste es el nexo entre cada elemento. Piénsalo: el éxito de un departamento de ventas dependerá de  comunicadores más eficientes; el mantenimiento de los equipos, de personal especializado; y el área de atención será la cara pública que conecte a tu compañía con el cliente.

Tener trabajadores que realizan las tareas esperadas e incluso toman la iniciativa para hacer cada proceso más eficiente es una prueba de que la empresa funciona correctamente: Tienes que darle tanta o más importancia a un chofer como al auto que lo pondrás a conducir.

No es nuevo decir que el inglés es el idioma más hablado; durante años hemos sabido que es el idioma más usado para comunicarte en una variedad de países, pero esto está llegando cada vez más lejos. Algunas empresas internacionales han decidido hacer del inglés el idioma oficial de sus operaciones en centrales en otros países. Toyota, Samsung y muchas otras son ejemplo de esta nueva práctica. La razón es muy sencilla: en términos globales de comunicación, el inglés es más eficiente.

¿Quién pierde al no habar inglés?

Seguramente sabes acerca de los problemas por los que pasa un recién egresado en una entrevista laboral por no saber inglés, pero esto no quiere decir que la lucha en la escala laboral se limite a los candidatos, esto es sólo un aspecto del feroz mundo de la competencia.

Esforzarse arduamente por tener un mejor currículum ha dejado de ser una preocupación exclusiva de quienes se inician en el mercado laboral. Ahora que permanecer en una sola empresa es una práctica cada vez más dudosa, un mayor número de profesionistas de alto perfil buscan cómo sobresalir, y, como es de esperarse, los idiomas forman parte esencial de esta estrategia.

¿Estar en un país que no habla inglés afecta mi negocio? Nada más que 5% de la población total de México habla o entiende inglés; podrías pensar que una cifra de este tipo tiene poco que ver con la manera en que se labora en el país, pero de una u otra forma, todo el ecosistema empresarial del país se ve afectado por este hecho.

Como bien mencionó Juan Pardinas Carpizo, director del IMCO, en el lejano 2015,  “la falta del inglés hace que el país pierda competitividad ante sus principales socios comerciales. Hace ya años que se indicó este problema  y la estadística del dominio del idioma no mejora”.

Debemos decir que el problema principal no es que no hablemos inglés, sino que no vemos la necesidad de hacerlo.

Para distinguir la verdadera problemática de esa cantidad tan preocupante del 5%, veamos a nuestros principales socios comerciales: Estados Unidos, Canadá, España, China y Brasil. Si encuentras el patrón, notarás que sólo uno de ellos habla el mismo idioma que nosotros. Los otros cuatro no lo hacen y no tienen planes de volver al español su segundo idioma; así que no contemos con que se adaptarán a nosotros, porque…  they definitely won’t.

Como podrás ya imaginarlo, no hablar inglés no sólo tiene un costo para los nuevos candidatos que buscan un trabajo, ya que, según OCC mundial, un 72% de los mexicanos han perdido una oportunidad laboral por no hablar este idioma. Pero esto va más allá de la dimensión del crecimiento de cada profesional: tan sólo imagina lo que podría potenciarse tanto a nivel empresarial como a nivel nacional de lograr convertir a México en un país altamente competitivo a través del dominio del inglés. Entonces… ¿en quién debería recaer la responsabilidad de logar dicho objetivo?

La responsabilidad de la empresa

Se ha discutido mucho acerca de quién tiene la responsabilidad de la capacitación de los trabajadores. ¿Debería el trabajador instruirse por su cuenta o debería ser la empresa para la que éste trabaja la que debería hacerse cargo de esto?

La capacitación es uno de los beneficios laborales más valorados por trabajadores en todo el mundo, además de que es una razón de peso para permanecer en esa compañía.

Buscar un empleado con una serie de aptitudes especificas y con las capacitaciones precisas para desempeñar cierta función puede ser toda una odisea: es difícil que encuentres alguien que complete ese perfil mágicamente, como si se dieran esos frutos milagrosos de liderazgo así, como si nada, gratis y en la calle. Es importante que lo entiendas ya: no hay agencia de outsourcing capaz de encontrar talento completamente desarrollado que pueda adecuarse a todas tus necesidades. Los líderes no se reclutan y se emplean: los líderes se prospectan, se educan y se crean.

Hacer que un trabajador pueda realizar nuevas funciones a través de capacitarse es una estrategia mucho más atractiva: garantiza a la empresa la tenencia de ese empleado que verdaderamente necesita, casi como un traje hecho a la medida. Además, un empleado satisfecho se enfocará más en hacer un buen trabajo y poner a la empresa primero.

Déjame resumir el debate sobre la capacitación: las grandes empresas internacionales han convertido sus centros de trabajo en grandes centros de educación. No hay preocupación por el costo que esto tenga porque saben que su beneficio es mucho mayor: juegan pensando en los beneficios a largo plazo y no en los ahorros “ficticios” del corto plazo. Además, las grandes empresas que fungen como centros de educación tampoco se  preocupan por la partida de un empleado en un punto donde la compañía depende en un grado relevante de éste: estas compañías saben que todo el tiempo hay trabajadores dispuestos a formar parte de una organización que construye su nombre a través de ese compromiso con su capital humano. Entonces, ¿por qué no hacer de tu compañía un sinónimo de prestigio en el CV de cualquier trabajador?

El problema de capacitar

En cuestiones del inglés, un 47% de los empleados busca mejorar su inglés a través de sus propios medios: 36% lo hace porque es un beneficio que aportan los empleadores, mientras que  sólo un diez por ciento lo hace por mutuo acuerdo con la empresa.

Pero, sí…. el costo es la preocupación primaria de cualquier corporación; más si los empleados no saben valorar este beneficio y dejan de darle importancia. Es claro que, como empresa, no querrás pagar por un curso que no toman o que acabarán por abandonar. Sin embargo, la máxima debería siempre de ser DO UT DES (doy para que des):  un modelo de responsabilidad dividida puede ser la solución que buscas. Si absorbes parte del gasto y el trabajador participa, habrá una aproximación distinta a lo que las clases ofrecen para cada quién.

Una empresa dedicada a la capacitación en inglés como Indra Tailored Linguistic Solutions te puede dar soluciones a la medida, ya que entendemos que cada caso es distinto. Así, una ventaja de contratar a un profesional en la materia es que garantizas que la instrucción estará basada en un inglés con el nivel correcto y enfocado a las necesidades de tu empresa. Sin embargo, la mayor duda que puedes tener es si la inversión verdaderamente se convertirá en un mayor ingreso para la empresa…o no. Pero lo que tienes que preguntarte desde un principio es cuánto estás perdiendo actualmente en “futuros” por no dar este entrenamiento a tus empleados. Si tu respuesta es “nada”, te invito a reconsiderar tu perspectiva. Es posible que tu negocio se mantenga en una jugada “local”, pero… ¿esto es una decisión a consciencia o tan sólo una falta de visión?

Considera los siguientes puntos como áreas críticas para tomar una decisión:

Trabajadores insatisfechos con su desarrollo profesional. Un empelado está bajo la constante presión de acrecentar su CV y los idiomas son una de las mejores formas de lograrlo. Muchos de ellos se ven en la necesidad de dedicar tiempo en llegar a lugares lejanos a su centro de trabajo para tomar clases. Esto implica que parte de su tiempo y recursos está destinada a esto y saben que tienen que moverse apresuradamente para poder llevarlo a cabo. En vez de tener empleados que hacen lo que haga falta para encontrar espacio en su día y salen con prisa al terminar el trabajo, ¿qué te parecería llevar un curso personalizado hasta su centro, ahorrándoles tiempo y recursos que pueden destinar a trabajar con mayor tranquilidad? Piénsalo: ¿acaso quieres empleados que estudian pensando en el trabajo y trabajan pensando en el estudio?

Imagen pública. Ha pasado un sin número de veces: recibir a un ejecutivo de otro país, mostrarle las instalaciones, presentar al personal y llevarlo a conocer algo del país. Como siempre, ese es trabajo de ese empleado que puede hablar inglés, causar la mejor impresión y lograr ese acuerdo. Esto resulta especialmente relevante cuando tus áreas comerciales tiene contacto directo con proveedores o clientes en otras geografías. ¡No permitas que tu empresa se quede fuera del juego globlal!

¿No sería mejor que en lugar de depender de pocas personas que pueden hablar ese idioma, le muestres a ese extranjero que toda la corporación tiene el mismo objetivo? Una planta laboral que se entrena nos dice que hay un objetivo claro y que cada miembro sabe de esto. También deja en claro que tienen proyecciones a futuro y que tienen en mente trabajar con ellos, no que es algo casual para lo que se requiere un interprete que les saque del embrollo de vez en cuando.

Una imagen internacional deja en claro que piensas hacer negocio a un nivel diferente, en otras palabras, que te tomas el desarrollo de tu corporación muy en serio.

Pregúntate de qué manera te ven tus socios; en cuestiones de imagen, percepción es realidad: ¿qué imagen das en otros países cuando tus clientes o tus proveedores ven la página de tu empresa? y, ¿qué me dices cuando tus empelados tienen que mandar correos en inglés? ¿en la empresa laboran profesionales capaces de dar soluciones y transmitir información crucial rápidamente, o personas con una sobrecarga laboral que apenas alcanzan a meter el correo al traductor y mandarlo?

El inglés hace todo más funcional. No olvides que este idioma es la lengua de la internet, y, en este momento, es crucial que tus trabajadores busquen datos en línea o información actualizada sobre el estado de su medio, además de que es muy posible que requieran usar software especializado, desarrollado por programadores internacionales y equipos de trabajo que organizan y diseñan las cosas en dicho idioma; no lo sé… tal vez tus empleados necesitarán acceder a los manuales de los equipos que utilizan para reparar, operar o vender. Independientemente de cuál sea tu caso, siempre considera la manera en que todos estos procesos pueden acelerarse si tienes un equipo que no necesita buscar en internet cómo traducir esta información o que no requiere buscar medios fuera de la empresa para acceder a esto.

Es mejor que recursos como la concentración y el tiempo de tus empleados se enfoquen en algo lucrativo dentro de la propia empresa. Las inversiones en desarrollo no sólo tiene que ver con la adquisición de tecnologías o la prospección interminable de talento: recuerda que una organización tiene dos opciones: o convertirse en un semillero de líderes que fomenten su desarrollo o caer indefinidamente en el eterno retorno del reclutamiento y la rotación. Recuerda Invertir tus recursos de manera inteligente no es un ejercicio de escatimar en cualquier gasto por mínimo que éste sea, sino una cuestión de estrategia y visión.

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