Las 4 habilidades lingüísticas y la comunicación en el trabajo

Al nacer, el simple sonido de voces humanas, especialmente de la gente que nos cuida, es “música para nuestros oídos” porque sabemos que de ellas proviene la comida, el calor y el contacto que necesitamos para sobrevivir.

  • Desde las 4 semanas de vida distinguimos sílabas que escuchamos frecuentemente como “ma” y “pa”; a los 2 meses estos y otros sonidos se comienzan a asociar con determinados movimientos de los labios “aa”, “ee” y “oo”.
  • Entre los 9 y 12 meses ya somos capaces de producir sonidos complejos como g, k, m, p y b. En general, nos enfocamos en intentar repetir nuestro nombre, “mamá” o “papá”, hasta que por fin ¡decimos nuestra primera palabra!
  • Al año y medio, un niño escucha cerca de 5, 500 palabras, su vocabulario empieza a enriquecerse y pronto podrá comunicar ideas cada vez más complejas.
  • Pasado un tiempo, hacia los 6 años y tras un largo y correcto desarrollo de la habilidad oral y la coordinación motriz, aprendemos a leer y escribir.

Nuestro cuerpo se prepara para poder comunicarnos con los que nos rodean. Estos cambios en el cerebro nos llevan, paso a paso, al desarrollo de las habilidades necesarias para comunicarnos cada vez mejor.

Dependiendo si eres quien expresa o quien debe comprender el mensaje y el método de transmisión de éste, oral o escrito, se han descrito 4 habilidades lingüísticas:

Muy relacionadas entre sí. La integración de ambas fomenta la comunicación oral efectiva.Trabajan al mismo tiempo en situaciones de la vida real.Fuertemente relacionadas entre sí. Ambas son herramientas para obtener una comunicación escrita efectiva.  

Estas habilidades están separadas, pero unidas por un vínculo inseparable. Para usar correctamente cualquier idioma (propio y extranjero) en distintos contextos necesitamos manejar estas habilidades lingüísticas. Cuando podemos interactuar adecuadamente con hablantes de este idioma, éstas se convierten en habilidades comunicativas.

“Entiendo el inglés, pero no lo sé hablar.” ¿Has escuchado esto antes?

Desde hace algún tiempo se sabe que la habilidad de leer, escribir y comprender un idioma no necesariamente está relacionada con poder hablar el lenguaje en cuestión (Powers 2010, Sawaki et al 2009).

¿Cuántas veces hemos escuchado a nuestros compañeros o a nosotros mismos decir esto al inicio de nuestro curso de inglés?

Esto a veces sucede porque el desarrollo de las 4 habilidades lingüísticas no está equilibrado. Algunas personas que son buenas a nivel oral han desarrollado habilidades para escuchar mejor en inglés y que incluiso pueden entender a nativos hablantes y entablar conversaciones con ellos en inglés sin muchos problemas, al mismo tiempo se les puede dificultar leer o escribir en inglés. En contraste, existe gente que puede leer en inglés y entender, e incluso escribir textos de alto nivel, técnico y de contenido, pero les es difícil interactuar a nivel oral a un nivel comparable.

Por lo tanto, una persona que tiene las habilidades de leer, escribir y escuchar en cierto idioma, no necesariamente es un hablante competente o un buen comunicador.

¿Hablas sin sentido o te comunicas con sentido? Competencia Comunicativa.

(Buenos escuchas = Buenos hablantes)

+ 

(Buenos lectores = Buenos escritores)
=

¡ Comunicación Efectiva !

Antes se creía que entre más vocabulario en inglés tuvieras, mejor serías al hablar inglés. Pero, estamos todos de acuerdo en que en nuestros primeros encuentros cercanos con un hablante nativo, aun cuando sepamos muchos sustantivos, pronombres y verbos, nos quedamos mudos al momento de querer comunicar en inglés alguna idea.

Desarrollar nuestra habilidad para comprender lo que escuchamos y leemos y ser capaces de expresarnos oralmente y por escrito nos permite llegar a nuevos niveles en nuestra educación y vida profesional. Hoy en día hablar inglés es importante para nuestra vida en general. Ser un comunicador competente es necesario en situaciones laborales, sociales y personales, donde se necesita una comunicación eficaz y efectiva.

El enfoque comunicativo basa su metodología en contemplar las 4 habilidades lingüísticas como dependientes entre sí y promover así la competencia comunicativa. Un enfoque que nace del estudio de distintas ciencias del lenguaje y que se traduce en: “saber hacer cosas con las palabras”.

Por una mejor comunicación en el trabajo.

¿Qué tenemos que saber hacer en nuestro trabajo? No sólo debemos manejar todo lo que hemos aprendido por la experiencia de años en la escuela o en el campo laboral. Algunas capacidades son evaluadas muy positivamente al momento de considerar al aspirante de un puesto. Si saber escuchar y seguir instrucciones, decir nuestra opinión en forma clara, leer para comprender procesos y escribir reportes que expongan claramente nuestra información en nuestro propio idioma es decisivo para tu desarrollo laboral, imagínate lo que saber inglés de negocios hará en el camino hacia tu liderazgo bilingüe.

En cuanto al inglés laboral, tener la habilidad de comprensión auditiva y lectora es suficiente en algunos contextos, sin embargo, en la mayoría se involucran también las habilidades de expresión oral y escrita. Así, el uso del inglés no se limita sólo a tener un vocabulario en inglés amplio, sino a ser capaces de hacer presentaciones, participar en discusiones, escribir informes, participar en reuniones y escribir correos electrónicos en situaciones formales e informales (Fitzpatrick & O’Dowd 2012, Kassim & Ali 2010, Stevens 2005).

Un análisis hecho por Cambridge English describe las habilidades lingüísticas en inglés necesarias en el lugar de trabajo. Durante la selección de personal, los empleadores se enfrentan a la difícil tarea de elegir entre los mejores candidatos. Algunas empresas buscan habilidades específicas para llenar ciertos roles de trabajo. Pero, por un lado hay solicitantes que no son capaces de usar el inglés para comunicarse eficazmente y esto limita sus opciones. Por otro, cuando una organización desea preservar o mejorar su imagen corporativa internacional, sabe que es mejor elegir gente capacitada a nivel internacional. Entonces ¿de qué lado quieres estar tú?

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