¿Cómo hacer home office y aprender inglés sin morir en el intento?

Desde hace ya algún tiempo el concepto de “trabajo” comenzó a transformarse. Las nuevas tecnologías volvieron innecesario para algunos pertenecer a una empresa o asistir a un lugar específico para llevar a cabo la jornada laboral. La mayoría de la gente consideraba “afortunadas” a aquellas personas que lograban este estilo de vida, pues imaginaban que ellos administraban mejor su tiempo al trabajar a su ritmo, y su espacio desde la comodidad de su casa. No más transporte, comer fuera de casa o alistar ropa para salir cada día. El freelance parecía ser el sueño de todos.

El burnout es la parte mala que nadie te dijo del home office. ¿Es eso lo que está acabando con tu cuerpo y con tu espíritu? Saltar de la cama a la silla y de la silla a la cama no es tan divertido como nos parecía hace un año. Muchos tuvieron el mismo plan a inicios de 2020; trabajar, aprender cosas nuevas, cursos, carrera y el idioma que no acabaste. Puede que todos tuvieran los mejores deseos y hacer esto no fue fácil. Pero pasan los días y todo ese tiempo que estaba disponible, desapareció. Ahora estás disponible en el trabajo 18 horas al día, tienes tareas pendientes de 3 cursos y notificaciones de las apps que bajaste para aprender y manejar tu tiempo; pero hay que detenerse, conocer qué pasó y hacer un plan.

Las circunstancias dieron un revés, el sueño se cumplió y el home office es la nueva realidad de mucha gente. Sin embargo, es un poco distinto a lo que imaginábamos. Se han reportado diversos efectos negativos en ámbitos variados: psicológicos, físicos, sociales y profesionales. México ya era un país afectado por el estrés laboral antes de que conociéramos el COVID y los trabajadores reportan mayor estrés, crisis de ansiedad, trastornos del sueño e incluso afecciones musculares.

Respecto al desempeño laboral, las opiniones son diversas. Se ha advertido –en algunos casos– que el rendimiento de los colaboradores ha disminuido, al igual que el control sobre el equipo de trabajo; en otros, se reporta que las jornadas son más largas y el pago no refleja esas horas de más.

“Antes pensaba que tenía que escoger entre trabajar, estudiar y aprender un idioma”, cuenta un alumno. “En cuanto dejé de ir a la empresa, mis gerentes asumieron que iba a estar disponible cada segundo. Un día acabé con un dolor de espalda más fuerte que mi miedo a salir, mismo que me llevó al doctor. Mientras esperaba, me di cuenta de que nunca antes había trabajado tanto y jamás había sentido que no había recompensa por mi trabajo. Ya sabía que había que esperar algo difícil, como ver mi paga reducida, pero todas esas horas de trayecto de mi casa a la oficina que me estaba ahorrando y planeaba dedicar a estudiar y hacer todas esas cosas que había dejado pendientes, de pronto ya no eran suficientes para hacer todo lo que debía… estaba haciendo algo mal”.

 ¿Qué hacer?

Cuida tu salud física: La infraestructura ahora corre por tu cuenta y vale la pena invertir. Consigue una silla para oficina; las sillas de comedor no están diseñadas para ocho horas seguidas de uso, ni para sostener tu postura correctamente.

Cuida tus ojos. Verifica que la iluminación de tu espacio sea la adecuada; haz lo mismo con la iluminación de la pantalla de tu equipo de cómputo. Utiliza aplicaciones para bloquear la luz azul en el dispositivo y evita los reflejos ubicando correctamente el equipo.

¿Has oído hablar de la ergonomía? Créeme, ¡te cambia la vida!

Mantén el área de trabajo limpia y ventilada; revisa que los enchufes estén en buen estado y no los satures. De ser posible invierte en un regulador. Además, si te sientes mal físicamente por la manera en que trabajas, lo que menos vas a querer es pasar más tiempo en esa silla.

No importa lo que las historias de superación digan, estudiar no tiene que ser un sufrimiento. ¿Es duro? sí. Sin embargo, facilitarte las cosas no hará que haya valido menos la pena.

Respeta tus espacios: Cada espacio para cada cosa. Tu hogar es tu nuevo espacio de trabajo y debes tomártelo en serio. Independientemente de que tu casa sea grande o pequeña, designa un espacio específico para trabajar. Puede que un metro cuadrado resulte suficiente, lo importante es que el sitio esté destinado específicamente para ser tu área de trabajo.

En la medida de lo posible, no trabajes en la mesa de tu comedor, en el sillón de tu sala o en tu cama. Esos son tus espacios privados, de convivencia con tu familia o de descanso. Su invasión te puede llevar a desequilibrios estresantes. Una pequeña mesa o escritorio asignada conscientemente para la jornada te puede ahorrar algunas noches de insomnio.

Recuerda que el cerebro asocia ciertos espacios con actividades determinadas, y trabajar donde duermes terminará por borrar los límites entre los quehaceres y el descanso.

Esto es aún más importante cuando estudias un idioma, ya que todo lo que recuerdas es por asociaciones: recuerda que mientras más relevante y variado sea tu método de estudio, mayor será tu taza de retención. Pero si todo lo que haces te recuerda a la misma computadora y la misma mesa vencida junto a la ventana, pues… no podrás distinguir entre tu trabajo, tu nuevo conocimiento y el meme de la semana.

Utiliza un correo diferente al de tu empleo para tu aprendizaje. Abre una cuenta adicional en tu explorador y genera dos íconos para gestionar desde ahí tu aprendizaje con apps, drives y páginas guardadas. Y, por favor, ¡no vayas a guardar los documentos en el mismo lugar!

Respeta tu intimidad: Ten la certeza de que tu jefe terminará por escuchar a tus niños jugando, a tu mamá preguntándote si vas a comer, al panadero de tu zona o a tu gato. No te apenes, las circunstancias nos obligaron a acoger en nuestra vida íntima a nuestra vida laboral, pero eso no significa que los niños deban dejar de jugar, que nuestros familiares deban permanecer en silencio durante ocho horas, ni que tengamos que encerrar a Peluso.

Tu profesor quiere que no cierres el micrófono, aunque le harás las cosas más fáciles a todos si usas los atajos para ponerlo en silencio cuando alguien es demasiado ruidoso en tu casa. Si no lograste hacerlo antes de que te oyeran todos, está bien, solo ciérralo y no distraigas más pidiendo disculpas. Todos están en las mismas y te comprenderán.

Pide a tu familia que respete tu área de trabajo: como ya hemos mencionado antes, el trabajo entró a nuestro hogar y los habitantes de la casa están acostumbrados a actuar con naturalidad dentro de su espacio íntimo. Esto a veces afectará tu desempeño. Quizás tu hermano se acerque a platicarte algún acontecimiento de su escuela mientras tú te encuentras en una junta. Habla con tus familiares; pídeles que no te interrumpan durante el tiempo en el que te encuentres en el área que hayas elegido para trabajar o tomar clases.

Recurre a estrategias de aprendizaje que no requieran de una sesión de una hora frente a tu dispositivo. Ve tu película con subtítulos en el idioma que estas aprendiendo o explora el mundo de los memes en inglés. Saca provecho de los 38 minutos que en promedio pasamos al día en Facebook y consume más material y contenidos en inglés

Mantén una rutina: El tiempo se ha vuelto indistinguible, lunes o viernes significan lo mismo. Esto puede llevarnos al sinsentido y a la depresión; por ello, es imprescindible mantener una rutina. Levántate temprano; estírate; báñate; utiliza ropa cómoda, más no tu pijama; respeta tus horas de comida y de descanso; detente un momento a mirar el sol o la luna. Dale forma a tu día y no permitas que se convierta en una masa indiferenciada de horas que pasan sin que te des cuenta.

Hacer cosas en inglés en tu día a día es importante para pulir tu inglés, pero no implica que no asignes un periodo de tiempo solo para esto. Muchos pierden la inspiración porque no encuentran una hora del día para sentarse a practicar; deja de posponer las cosas por no disponer de esa hora ideal que solo existe en tu cabeza para justificar tu inacción; todo lo que necesitas son diez minutos al día en lugar de una hora que solo no llega.

Utiliza alarmas: En esta nueva forma de vida es normal que pierdas la noción del tiempo, por ello es importante que lo administres inteligentemente. Establece los tiempos aproximados que dedicarás a cada cosa, antes, durante y después del trabajo. Utiliza tus alarmas para mantenerte al tanto de los lapsos de tiempo que han pasado.

Guarda un espacio para ti: Trabajar en casa implica una gran saturación. Escuchas la voz gruñona de tu jefe al mismo tiempo que percibes el olor de la comida que escapa de la cocina. Intentas ocultar el ruido de la construcción de tu vecino que aprovechó el tiempo para remodelar su casa y pides con súplicas a los miembros de tu familia que guarden un poco de silencio; sin embargo, también quieres saber en qué acabó el capítulo de la serie que comentan. En este tiempo hemos tenido que adaptarnos a demasiados estímulos, a nuevas clases de convivencia y a grandes cambios en todos los aspectos de nuestra vida. Es importante que en algún momento del día te des un espacio para ti, retirado de tus familiares y lejos de tu área de trabajo. Esto evitará alteraciones en tus estados de ánimo.

Pero,¿todo es en realidad tan malo?

Es innegable que el trabajo desde casa nos hizo afrontar nuevos retos e incluso nuevos obstáculos, aunque también trajo consigo grandes beneficios. Y para sacar el mayor provecho de ellos, es muy importante recalcar que, a pesar de que parezca lo contrario, exige de nosotros el doble de disciplina y el doble de límites: personales, para nuestros familiares, y para nuestros jefes. Una vez que logremos esto, tendremos mayor control sobre nuestro tiempo y, en consecuencia, una mejor calidad de vida.  

Entonces ¿por qué no dar importancia también a tu vida académica? Los pretextos pueden ser millones, pero el más común es que no te da tiempo. Sólo se trata de organizarlo. Después de todo, el inglés está ahí para ayudarte en tu vida laboral. Date el tiempo de retomar tus estudios y tus idiomas. Busca opciones en línea que te impulsen a cumplir con asistencia y horarios; ¡no dejes tus objetivos fuera de tu itinerario!

Y, bien, ahora que ya tienes una idea de por dónde comenzar a organizar tu vida, el home office y el estudio, cuéntanos, ¿tienes alguna forma efectiva de organizarte para lograr cubrir cada una de estas esferas? ¡No dejes de regalarnos tus comentarios!

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