Indra: inglés de negocios para empresas y profesionales

A lo largo de estos últimos 10 años, el desarrollo exponencial de la tecnología y nuestros medios de comunicación ha generado una transformación increíble tanto en las industrias como en los mercados. Hace una década, mientras aún me encontraba estudiando la carrera de letras inglesas en la UNAM, era muy poco común ver a alguien en la facultad de filosofía y letras estudiando en su laptop o buscando información en la red desde algún teléfono celular con red 3G o 4G.

El mundo en el que muchos nos formamos profesional y académicamente fue, en gran parte, un mundo análogo: un mundo en el que el internet ocupaba un lugar secundario y se limitaba a complementar la información de nuestra bibliografía, en el que las bibliotecas eran una de las fuentes principales de acceso a la información, en el que las ediciones impresas de libros, periódicos y revistas eran la norma, en el que los diccionarios seguían pesando en la mochila, y en el que los PDFs eran todavía poco populares, ya que estos eran todo menos el placer de abrir un libro, sentir la cubierta y oler el papel.

De acuerdo con una nota de Expansión, para el 2014 apenas un 20% de las conexiones totales de dispositivos móviles en México había provenido de smartphones; en esa misma nota se estimaba que hacia el 2020 ese porcentaje se elevaría hasta un 62% de las conexiones totales. Sin embargo, para 2019 el número total de conexiones móviles desde un smartphone ya había alcanzado el 95.3%.

Y, ¿qué tiene que ver todo esto con el aprendizaje del inglés en el mundo de los negocios? Pues bien, aunque mi carrera en la docencia del inglés se remonta al 2010, fue justo durante el 2014 que pude ver cómo esta integración de tecnologías y plataformas de comunicación como Facebook o Whatsapp ya era el día a día de muchos profesionistas. La comunicación por medio de SMS o Nextel estaba erosionada y la inmediatez ya se dejaba ver como un factor esencial para el desempeño laboral.

Para los equipos de trabajo en empresas tanto nacionales como trasnacionales, los cambios que esta integración tecnológica provocó en la manera de comunicarse representaban tanto una oportunidad como una debilidad: por un lado, el intercambio de información en tiempo real entre las empresas matriz y sus subsidiarias volvió más eficiente la gestión de equipos globales de trabajo.

white Android smartphone beside banknotes

Por el otro, la apertura de la comunicación a la inmediatez hizo que el uso del inglés cobrara aún más importancia en niveles operativos y gerenciales intermedios: muchas de las principales sedes empresariales mundiales se localizan en centros financieros de países angloparlantes como el Reino Unido y los Estados Unidos, lo cual ha sido una de las tantas razones por las que el inglés se ha posicionado como la lengua de los negocios internacionales por excelencia.

Al mismo tiempo, esta integración tecnocomunicativa ofreció mayor incentivo a las empresas que buscaban reducir sus costos de operación a través de mudar diversos aspectos operativos a otros países en los que el precio del talento fuera más atractivo. Así, la terciarización de la economía latinoamericana ha venido generando una desindustrialización en la que los servicios de mayor valor agregado, como los financieros y profesionales, se encuentran en contacto directo con una realidad de mercado dominada por el inglés.

Es un hecho… y muchos te lo han dicho, e incluso tal vez recuerdes lo siguiente como una cantaleta: “el inglés ha dejado de ser un plus para convertirse en un requisito”. Sin embargo, hoy, más que nunca, lo anterior es toda una realidad. Es por ello que mi intención con este pequeño espacio es la de recordarnos que el juego que desde mediados de los noventa se ha venido jugando en nuestro país es uno en donde la globalización ha llevado al mundo a intercambiar información, generar conversaciones y materializar ideas a través del inglés.

Así, INDRA nació como una respuesta a todas esas interacciones que, a lo largo de mi carrera, llegué a tener con todos esos profesionales tan diferentes entre sí y provenientes de campos de acción tan diversos como el de la banca, la ingeniería, la abogacía, la economía, los sistemas, la mercadotecnia y las ventas. Todos y cada uno de esos profesionistas, a pesar de su amplio conocimiento dentro de su área de especialización y sus capacidades técnicas, tenían un problema en común, uno que hasta el día de hoy, en pleno 2021, sigue siendo un impedimiento para el crecimiento laboral de mucho talento en nuestro país: ninguno de ellos dominaba el inglés.

A pesar de la cercanía geográfica de México y los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, el dominio del inglés en México es, sorpresivamente, bajo. De acuerdo con el IMCO, en el 2015 se estimaba que apenas el 5% de la población hablaba o entendía inglés.

Si lo anterior es por demás preocupante, según el estudio English Proficiency Index (EPI) realizado por Education First (EF)- el cual incluye a 88 países-, en los últimos 4 años México ha venido cayendo varios lugares dentro de este ranking, pasando de la posición 43 en 2016 a la posición 82 en 2020.

De esta forma, aunque INDRA ha existido en el mundo offline desde el 2016, el 2020 fue para nosotros un año de crecimiento, uno en el que la relevancia del inglés en el mundo de los negocios y el dominio de esta herramienta para el crecimiento laboral de tantos profesionistas mexicanos dejó de ser tan sólo una obviedad para convertirse en una urgencia.

Creo firmemente en nuestro país como una fuente de talento técnico y especializado, además de que tengo la visión de un crecimiento exponencial en la generación de talento bilingüe en los próximos años. Es necesario que cada vez más profesionales y emprendedores se hagan del dominio del inglés para integrar no sólo a la fuerza de trabajo a un clima de competitividad dentro de las empresas trasnacionales, sino también al empresariado mexicano de la pequeña y la mediana industria a la internacionalización.

Incrementar la competitividad bilingüe de nuestro país será la única manera de asegurar un papel importante en el desarrollo y el crecimiento económico de nuestra nación en los próximos años, y en INDRA estamos completamente conscientes de ello.

Así, la creación de INDRA fue para mí una manera de buscar contribuir al desarrollo de este país, además de que ha sido una herramienta que me ha dejado conectar con otros entusiastas del inglés: personas cuya vocación pedagógica aporta gran valor al propósito de INDRA de potenciar el liderazgo verbal bilingüe de los profesionistas mexicanos. Para mí y el resto de mis colaboradores, la personalización es un valor que nos permite establecer una verdadera conexión con nuestros clientes, lo que nos deja entender no sólo sus necesidades, sino también los engranajes que mueven a sus industrias.

A través de este blog, nos daremos a la tarea de comenzar a conectar con todas aquellas personas que están ahí afuera y a las que el mundo físico no nos permite llegar de manera directa. 2021 será para nosotros un año en el que estamos seguros que la digitalización de nuestros servicios nos permitirá llegar a más gente con la necesidad de comunicarse en inglés para su crecimiento laboral.

Apostamos por una visión de desarrollo y aprendizaje digital, por una internacionalización del talento mexicano, y por un posicionamiento de lo mexicano como un sinónimo de competitividad y calidad.

En INDRA, sabemos que tú, al igual que nosotros, vas por más.

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