Open up your world: Tres mujeres exitosas cuentan cómo el inglés catapultó sus negocios

Emprender exitosamente se ve traducido en solidez económica y oportunidades de crecimiento emocionantes para cualquiera que tenga fijos sus ideales.

Aunque en realidad no existen fórmulas mágicas para lograrlo, definitivamente sí hay ciertos pasos que impulsan los mejores resultados, comenzando por comprender los alcances de nuestro proyecto y cómo optimizar la forma en que llegamos a los consumidores.

Pero, antes de profundizar en el cómo proceder hacia el éxito, es necesario hablar de por qué iniciar en el mundo del emprendimiento, es decir, ¿qué impulsa a las personas de edad productiva a cambiar la estabilidad de un trabajo con un salario fijo por la incertidumbre de un negocio propio?

Sencillo: Libertad. La vida laboral se puede desarrollar de múltiples formas, los millennials lo saben, es por ello que son la generación que ha detonado el “boom” del emprendimiento con una ola de Pymes que se sostienen gracias a la audacia y ganas de salir adelante de aquellos quienes han dejado de trabajar para terceros con el objetivo de formar su propio proyecto.

¿Quién mejor para hablar del emprendimiento que personas que ya se han enfrentado con cada reto que representa hasta el punto de disfrutar de sus beneficios? Esta es la historia de tres mujeres que tienen una sola cosa en común: se han convertido en empresarias a partir de sacar el mejor partido a sus habilidades.

“Subí algunas de mis creaciones a una red social de artistas, sólo quería mostrar mi arte, no tenía en mente que le interesaría a alguien porque en mis redes sociales personales no suelen generar reacciones, así que me sorprendí por los muchos mensajes que recibí de gente que había visto mi trabajo preguntando por diseños personalizados.” Así comienza la historia de Adriana, una diseñadora gráfica mexicana que lleva un año trabajando como freelance.

Creo que lo más importante es colocarse donde te necesitan.”, sostiene la joven que además ha fundado una empresa de diseño e ilustración enfocada a los negocios. Su experiencia, así como la de muchos otros trabajadores independientes, señala que moverse hacia el público objetivo es uno de los pasos más importantes para ser tomado en cuenta, y que, pese a su simplicidad, termina siendo un error que muchos cometen al no saber dónde y cómo dar a conocer su talento.

Para emprender el negocio de sus sueños, Adriana necesitó invertir tiempo y dedicación, lo que resultaba prácticamente imposible cuando, tiempo atrás, trabajaba de lunes a sábado en una agencia, haciendo diseño publicitario de productos.

Fue hasta que empezó a tener varios clientes estables que le pedían diseños personalizados, que pudo dedicarse de tiempo completo a sus diseños independientes.

Trabajo igual, no es más fácil ni menos pesado, pero puedo organizarme de modo que cumplo con mis clientes y sustento mi empresa… definitivamente vale la pena”, admite sobre la mucha dedicación que requiere comenzar a emprender.

“De repente me di cuenta de que mis clientes, las personas que me buscaban por mis diseños, eran mi público objetivo, empecé a ver mi capacidad laboral como el mejor producto para vender, y eso me ayudó a entender que invertir en mi preparación sería la forma de incrementar el valor de mi trabajo.”

En ese punto Adriana sintió la necesidad de llevar sus trabajos aislados a un proyecto más grande, fue cuando nació su empresa de diseños e ilustración. Desde hace ocho meses, ella y dos amigas que conoció en la Universidad han sacado a flote un concepto de comunicación visual que en poco tiempo ha crecido al punto de buscar más colaboradores.

Algunos de los trabajos mejor pagados como freelance han sido tratos con personas de otras nacionalidades donde el cambio de moneda me favorece.”

Cuando abrí mi perfil en la red social para artistas, me animó mostrar mi creatividad usando colores alocados y formas extravagantes, salir de lo canónico; fue muy reconfortante recibir comentarios de clientes que quisieron trabajar conmigo por mis decisiones arriesgadas, me decían que querían algo diferente y ese era el tipo de trabajos que yo subía.”, cuenta Adriana, y sonríe añadiendo “tuve que echarle muchas ganas y mejorar mi inglés fue algo que simplemente debía hacer”.

Los clientes pueden ser conocidos, o estar en el otro lado del mundo, no hay razón para cerrarse a las posibilidades, y así como Adriana en el mundo de la publicidad, miles de empresarios saben que dominar el lenguaje del cliente es imprescindible para la mejor experiencia laboral entre ambos.

Por otra parte, la historia de Karina es el ejemplo ideal de cómo las herramientas más puntuales hacen la diferencia. Ser bilingüe lo fue todo cuando empecé mi vida profesional, me abrió puertas que ni siquiera había tomado en cuenta”, narra entusiasmada la chica de apenas veinte años, que adora el maquillaje y cuando no está cuidando a sus pequeños alumnos, está mezclando colores en sus párpados.

 “Los vecinos del departamento de abajo tenían poco de haberse mudado al edificio donde vivía con mi familia, a menudo me los encontraba en las áreas comunes. Noté que eran extranjeros, así que comencé a saludarlos cordialmente en inglés; con el tiempo sostuvimos pequeñas conversaciones, a mí me gustaba practicar el idioma porque siempre fui buena hablándolo.”, explica Karina sobre lo que por coincidencia se convertiría en una oportunidad de crecimiento extraordinaria para su corta edad.

Un día me preguntaron si podía cuidar a sus hijos pequeños, lo que se convirtió a la larga en un trabajo redituable por las horas que llegaba a hacerme cargo de ellos en las tardes. Los papás estaban encantados de que pudiera comunicarme con ellos en su idioma natal y que a la vez les fuera enseñando palabras y frases en español, entonces comenzaron a darme una paga extra por darles lecciones de mi idioma.”

Con el dinero que ganó, Karina invirtió en lo que más le gustaba: maquillaje. Tomó cursos, compró las mejores brochas y tinturas que pudo costear, y ahora no sólo da clases de español a sus pequeños aprendices, sino que de vez en cuando organiza cursos en línea de maquillaje donde destaca sus habilidades de color y “contouring”.

Hasta ahora, no hay lugar a dudas sobre cómo hacerse de las mejores herramientas es la clave en cualquier proyecto, personal o laboral. Colocarse en el mejor lugar posible y comunicarse de manera eficiente son los dos pasos esenciales; para realizarlos es preferible contar con herramientas que demuestren nuestras habilidades y talentos pues las primeras impresiones son básicas en el mundo competitivo, donde cada uno busca sacar a flote sus objetivos personales.

Sin embargo, lo anterior no debe ser tomado como mera competitividad: no se trata de ganarle al otro, sino de destacar qué ofrecemos nosotros que nos hace más aptos para determinado proyecto. O bien, qué podemos ofrecerle a determinado público objetivo que nos hará más atractivos para ser contratados.

Algo tan sencillo como traducir los menús de mis postres hizo la diferencia y empecé a tener más clientes” confirma Ana, una ama de casa cuya historia recalca la importancia que tienen los detalles a la hora de hacerse notar.

Comencé haciendo postres bajo pedido, me recomendaron hacer una página en Instagram nueva especialmente para postear mis recetas. Usando algunos hashtags y pasando la página entre mis conocidos empecé a tener algunos seguidores y cerré un par de ventas. Me entusiasmé enseguida, no tenía muchos clientes, pero me hacía ilusión llegar a más personas, por eso me las ingenié para hacer e imprimir algunos menús y los coloqué en algunos lugares donde me lo permitían, como tienditas y áreas comunes de residenciales en zonas aledañas”, cuenta Ana, sobre cómo al principio repartir esta publicidad no generó una gran diferencia.

Entonces llegó un pedido que lo cambiaría todo. “Una de mis mejores amigas me preguntó si podía hacer algunas recetas sin azúcar para una reunión con familiares que venían de visita desde Colorado, por lo que me pidió que añadiera una pequeña nota con los ingredientes en inglés, para que los familiares pudieran elegir entre los postres. Hacer los menús en inglés me dio la idea de incluir una versión traducida de la publicidad que había estado repartiendo, además en Instagram también implementé las traducciones en cada publicación que hacía… los pedidos aumentaron considerablemente. No podía estar más feliz.

Invertir tiempo y esfuerzo en adquirir habilidades o “herramientas” no sólo es positivo para los negocios que se emprendan, a nivel personal también brindan confianza, autoestima y dotan de creatividad.

No sólo me quedé con traducir los menús, porque empecé a recibir pedidos de personas que no hablaban mucho español pero que se encontraban viviendo aquí, así que empecé a preocuparme por dar un mejor servicio y comunicarme con ellos de la mejor manera posible, mejoré mi inglés y me di cuenta de que no quería detenerme ahí, también empecé a buscar aprender más sobre gastronomía, incluso me especialicé en chocolatería, y actualmente me hace feliz aprender cualquier habilidad que mejorara mi negocio.”, cuenta Ana, que ahora puede sustentarse por completo gracias a su repostería fina.

Aún dedicándose a ámbitos distintos y teniendo objetivos y vidas tan diferentes, Adriana con su arte gráfico, Karina con su maquillaje y Ana con su negocio culinario, han logrado estabilidad y crecimiento profesional y personal mediante sus talentos, abriéndose paso para dedicarse de lleno a lo que les apasiona.

En conclusión, y como se mencionó al principio de este artículo, no hay formulas específicas para tener éxito en lo que se emprende, pero sí se puede asegurar que invertir en nosotros mismos nos llevará invariablemente a estar listos para las oportunidades, y más importante aún, nos hace aptos para reconocerlas y explotarlas.

Después de todo, las posibilidades están ahí, pero es la motivación personal y la fuerza de creer en uno mismo lo que nos hace fuertes para llegar a ver nuestros sueños realizados y  continuar soñando con mejoras que nos empujen siempre hacia adelante, hacia una superación constante.

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