#iSpeakBusiness: sé la voz que te distingue

Este mes se cumple un año del anuncio del gobierno mexicano de las restricciones sanitarias como medida para combatir la pandemia de COVID-19; la orden fue clara: #QuédateEnCasa.

Cerraron escuelas, oficinas, parques, gimnasios, todo tipo de comercio (formal e informal) y otras actividades “no esenciales”. Por supuesto que la salud es primero, pero, ¿qué haría Lucía sin la venta de ropa en su comercio? ¿Lorenza sin poder entregar comida? ¿Samantha sin sus alumnos de la clase de inglés?

Durante 2020, entre marzo y julio, se registró la pérdida de un millón 117,584 empleos. Tan solo durante abril se eliminaron 555,247 plazas, según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), como resultado de las medidas de confinamiento. En enero de este año, las últimas cifras publicadas por la misma institución reportaron 647 mil 710 empleos perdidos en 2020, de los cuales 560 mil 473 eran formales y 87 mil 237 eran informales o eventuales.

¿El problema? La desigualdad. Datos proporcionados por el Gobierno, señalan que casi dos tercios de los empleos perdidos en el país durante el confinamiento han correspondido a mujeres.

Situación que se ha agravado ante la falta de algún estímulo fiscal y el que cualquier recuperación económica depende principalmente de las industrias pesadas, dominadas, en su mayoría, por hombres.

Un reporte del banco de inversiones suizo UBS, remarca la desigualdad en la perdida de los empleos. Las mujeres que han perdido su trabajo desde el inicio de la pandemia son más del doble que los hombres. Esto se explica, en parte, porque ha afectado a ciertos sectores clave como el comercio minorista, los hoteles y los restaurantes, donde las mujeres tienen una alta participación en relación con los hombres. Sin embargo, esta no es una explicación totalmente satisfactoria.

El mismo reporte de UBS, señala que las mujeres también están más representadas en sectores a los que teóricamente se les debería brindar una mayor protección laboral contra COVID-19, como la atención médica, la educación o los servicios gubernamentales.  

Por ejemplo, vemos que en un sector importante como la manufactura, donde tanto hombres como mujeres tienen una representación similar en la fuerza laboral, el 2.3% de los hombres empleados han perdido su empleo desde marzo frente a un 10.6 % de pérdida para las mujeres.

Gabriela Inchauste, investigadora del Banco Mundial ha mencionado que el desempleo femenino “es una de las mayores barreras de desarrollo que tiene México”, estima que la brecha de género le cuesta al país 25 por ciento del ingreso per cápita.

Sin embargo, no todo está perdido para las mujeres de nuestro país. Si no hay empleo, entonces los generamos.

¿Qué oportunidades hay?

Emprender. A un año de distancia del primer cierre de actividades esenciales, una gran parte de la población tuvo que adaptar su casa como oficina, escuela o centro recreativo. Y si por desgracia fueron parte de la población que perdió su trabajo, desde casa había que buscar cómo seguir.

Julian Coulter, director general de Google México reportó que Amazon, Mercado Libre, Ebay y Rappi registraron un crecimiento del 52% en América Latina y del 31% a nivel global debido al confinamiento.

De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Ventas Online (AMVO) 6 de cada 10 pymes venden en línea, pero 2 de cada 10 empezaron a hacerlo en 2020.

Desconocimiento, miedo y cómo tener éxito en las ventas en línea fueron los retos que enfrentaron los emprendedores mexicanos ante el cierre de tiendas físicas no esenciales durante la pandemia.

La fuerza laboral femenina no podía quedarse de brazos cruzados. Una encuesta realizada por Amazon México a finales de 2020 reveló que el 40% de los negocios que venden en su plataforma es dirigido o fundado por mujeres.

Aunque siete de cada 10 empleos en México son creados por emprendedores, el 21% de los emprendimientos son de mujeres. Aunado a lo anterior, la participación de la mujer en trabajos directivos es baja, ya que solo 2 de cada 10 emprendimientos los dirige una mujer, lo cual se traduce en el hecho de que los emprendimientos iniciados por mujeres son vistos y considerados como simples “negocios”.

Pero cuando el “negocio” se transforma en una verdadera empresa –el ideal de cualquier emprendedor– la percepción social cambia, dificultando el camino para el desarrollo y consolidación de las empresas.

El futuro laboral para las mujeres

En México, 93% de las mujeres millennial planea emprender un negocio dentro de los próximos cinco años. Este porcentaje supera entre 30% y 60% las aspiraciones de las estadounidenses, canadienses, brasileñas y argentinas de la misma generación, de acuerdo con el estudio de “Accenture Alcanzar la equidad: cómo lo digital ayuda a cerrar la brecha de género en el trabajo”.

Por otro lado, nuestra generación también quiere asumir posiciones de liderazgo en empresas ya establecidas,  visibilizando el espíritu intraemprendedor que caracteriza a muchas mujeres en edad laboral activa: 85% de las millennials mexicanas aspira a puestos de alta dirección y el mismo porcentaje cree tener las habilidades necesarias para hacerlo.

Las herramientas digitales son un catalizador profesional: las millennials en México consideran que Internet ha sido un componente vital en su educación y preparación ante la vida laboral, ya que el 84% afirma que no hubiera logrado el mismo nivel de estudios.

Pero no basta con tener las herramientas. En nuestro país, la cultura del emprendimiento necesita generar una mayor tracción profesional y ganas para salir de lo informal. En lo que respecta el emprendimiento femenino, muchas mujeres han crecido con limitantes que se les han impuesto: roles de género, menor educación y falta de oportunidades.

En plena pandemia y en el año 2021, esto ya no debería de ser una limitante. Cada emprendedora debe prepararse y buscar las mejores oportunidades de negocio para el servicio o producto que ofrece, no sólo porque el mercado es infinito y digital, así como las oportunidades de expansión y preparación, sino porque cada emprendimiento, sea exitoso o no, es un ejemplo para otras mujeres, una reafirmación de que los sueños se labran, las oportunidades se generan y el éxito se edifica.

En pleno Día Internacional de la Mujer, las causas a la lucha de género cada vez son más y, así como un día se logró que nuestro voto contara, también un día cada vez más líderes mundiales serán mujeres, ocupando cada vez más espacios en lo que antes no se tenía tanta visibilidad

En un contexto en el que las mujeres seguimos luchando, debatiendo y haciéndonos de espacios, se vuelve más necesario que nunca visibilizar los pequeños emprendimientos digitales que distan mucho de las historias de éxito más grandes a las que estamos acostumbradas. Así, #iSpeakBusiness es una campaña en torno a estos emprendimientos emergentes que buscan romper barreras geográficas a través de la digitalización y el manejo del inglés, buscando seguir impulsando a más mujeres a que se atrevan a ir por sus sueños, a ejercer su liderazgo y a ser la voz que las distingue.

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